Sobre la exposición
El concepto
El material no perdona. El hilo se rompe. Las cuentas se pierden. Una forma apenas insinuada puede deshacerse con un solo movimiento en falso, y de esa fragilidad nace el sentido de toda la práctica.
Lo que aquí se reúne nunca queda reunido del todo. La forma se sostiene porque alguien la sigue sosteniendo.
Ensartar es un gesto que viene de las labores llamadas femeninas: la paciencia doméstica, el trabajo repetido que no se firmaba y que durante siglos no se consideró arte. Aplicarlo a la anatomía —un corazón, un útero, un estómago— es devolverle a ese gesto el peso que se le negó.
Cada pieza son decenas de miles de decisiones mínimas. Cada cuenta está cosida por separado: el hilo se rompe, los abalorios se pierden, y la forma se deshace con un solo movimiento equivocado. Esa amenaza no es un defecto de la técnica; es lo que la obra dice.
La exposición se despliega en cuatro capítulos, uno por semana, y cada uno toma una fase del mismo movimiento: sostener, mirar, dejar huella, soltar.
El hilo común
Una línea de nailon atraviesa la sala. En cada vernissage quien quiera ensarta una cuenta. Durante cuatro tardes el hilo crece; el 1 de octubre se descuelga y se convierte en una obra hecha por quienes pasaron por aquí.
La artista
Ksenia Malurika (1993) es artista. Trabaja con pintura, instalación performativa y site-specific, vídeo y escenografía, y desde hace tres años con bordado de abalorios de cristal.
Su práctica gira alrededor de la experiencia de estar dentro del espacio, el tiempo y el cuerpo, y de la presencia entendida como una estructura frágil: siempre parcial, siempre cambiante.
En 2025 realizó una residencia en a2galerie (Potsdam).
Metro
- Sagrada Família (L2 · L5)
- Verdaguer (L4 · L5)
Entrada libre, sin invitación y sin reserva.
Quiero saber del próximo evento
Un correo antes de cada vernissage. Nada más.

